Posteado por: Joaquín Blanes | febrero 2, 2011

Mudanza

Por diversos motivos, entre ellos mejorar el diseño del blog, nos mudamos a Blogger.

http://laimagendescubierta.blogspot.com/

Perdón por las molestias.

Anuncios
Posteado por: Joaquín Blanes | abril 5, 2010

Publicidad “Subliminal”

Lo que en producción se conoce como “product placement” (colocar un producto), algo tan clásico en cine como excesivo en la televisión nuestra de cada día. Todo comenzó, si no recuerdo mal en nuestras series en los copiosos desayunos  de Médico de familia, en aquellas reuniones familiares en las que aparecían cereales y tetrabriks de marcas conocidas; y  poco a poco fueron tomando cuerpo y presencia en las series españolas, tanta presencia que ya no sólo aparecen, de vez en cuando, de una forma sutil en el fondo de un encuadre o en la camiseta que lleva uno de los personajes, peor, va más allá, interfiere en la trama de una forma nefasta, como cuando en la Cenicienta una de las hermanastras que calzaba el 43 trataba de calzarse el delicado zapato de cristal para impresionar al príncipe. Recuerdo con horror conversaciones irrelevantes en El internado (para algunos El infernado) que publicitaban descaradamente un todoterreno.

Como botón de muestra sirva este simpático vídeo de El defensor de l’espectador:

Igual por eso a TVE le interesaba más quitar la publicidad explícita, con poder mostrar la implícita…

Posteado por: Joaquín Blanes | septiembre 29, 2009

Creatividad (II)

Como estamos de asombrosas coincidencias, en estos carteles se puede ver un parecido asombroso, cualquiera diría que han compartido el mismo útero, que son como gemelos, pero no, que uno es estadounidense y el otro español.

pluton

t3

Pero es que si rascamos un poco más encontramos en Ghost in the Shell una imagen muy inspiradora.

ghost_shell_pluton_2

Fuente: http://tepasmas.com

Posteado por: Joaquín Blanes | septiembre 29, 2009

Creatividad

La creatividad es la facultad de crear y crear es, sencillamente, producir de la nada. La publicidad, desde hace bastante tiempo, ha vivido más de la re-creación que de la creación y ha estado bebiendo de diversas fuentes como el cine o el video-clip. En ciertos momentos la creatividad de los publicistas parecía agotada porque se aproximaba excesivamente al plagio pero había un pequeño elemento en los anuncios publicitarios que los hacía mantenerse en la recreación y no en el plagio (plagiar: copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias.).
El otro día viendo el nuevo anuncio de LAE (Loterías y Apuestas del Estado) comprendí que lo que llamaba Lucía Etxebarría “intertextualidad” y conocemos el resto por copia o plagio también se daba en la publicidad.
La empresa Tactics, que se encarga habitualmente de hacer (no me atrevo a utilizar la palabra crear) los anuncios para este organismo (suya es la simpática campaña del perro Pancho), ha realizado un spot publicitario que se parece mucho al del fotógrafo y cantante israelí Oren Lavie. A no ser que los de Tactics, generosamente, hayan encargado al fotógrafo israelí la creación del anuncio o le hayan pagado por los derechos de autor, los de Tactics deberían plantearse, como hizo en su momento Ana Rosa Quintana, quién es el topo en la empresa que quiere hacerlos quedar mal. Porque, sin duda, los de Tactics, sabiendo lo bien que paga la empresa pública habrá cobrado un generoso emolumento por este anuncio “suyo”.

Juzguen ustedes mismos.


Anuncio de Tactics


Videoclip de Oren Lavie

Posteado por: Joaquín Blanes | mayo 14, 2009

Eje de acción (2)

eje

Eje de acción

En otra entrada ya pusimos ejemplos sobre el eje de acción, esa línea imaginaria que nos permitía situar la cámara para que no hubiera un salto visual.

Volvemos con 3 ejemplos muy concretos:

1. El primero pertenece a Lo que piensan las mujeres de Ernst Lubitsch. En esta secuencia vemos cómo respeta el eje de acción posicionando la cámara en uno de los semicírculos que genera la línea imaginaria del eje. Incluso justifica la angulación de la cámara porque uno de los personajes está sentado y el otro de pie.

2. El segundo ejemplo, es una secuencia de Yo anduve con un zombie de Jacques Tourneur. En esta ocasión se produce un cambio de eje, gracias a la inserción de un plano neutro (la llegada del otro personaje), de este modo visualmente no se produce un salto.

3. En el último caso (pertenece a la serie Scrubs), encontramos un evidente salto de eje, porque en el diálogo entre los dos médicos novatos cambian sus respectivas posiciones, primero ella está a la izquierda y enseguida salta a la derecha de la pantalla. Esto produce una sensación extraña en el espectador.

Posteado por: Joaquín Blanes | mayo 13, 2009

¿Raccord, qué raccord?

En su día y en una entrada antigua definimos qué era el raccord en cine, así que no vamos a volver sobre el asunto para explicarlo de nuevo, sino que vamos a arrojar más luz y más ejemplos visuales sobre este error común y difícil de controlar.

Hay uno muy conocido en Uno de los nuestros de Martin Scorsese, en el que uno de los personajes fuma un “discreto” puro que aparece y desaparece.

Pero más flagrante es la barbaridad cometida en esa floja comedieta de Tú la letra, yo la música de Marc Lawrence, en ese diálogo, innecesario para la trama, que mantienen los protagonistas, se hace tan largo y anodino que un espectador expectante se aburre y se pone a contemplar las musarañas y los errores de bulto: Una muffin que pellizca y que luego vuelve a estar intacta, un vaso de té a la altura del hombro que en el siguiente plano está posado sobre la mesa, una doble de Drew Barrymore más delgada y con otro aspecto… y así hasta pasar un buen rato viendo el disparate.

Una apreciación singular de la cuestión del raccord la encontramos en esta singular payasada de los chicos de Muchachadanui.

Posteado por: Joaquín Blanes | noviembre 9, 2008

Elipsis

La elipsis se considera, tradicionalmente, como la supresión del tiempo innecesario en la narración de una historia. Sin embargo, no siempre se suprime el tiempo innecesario, sino parte del relato (de la diégesis) porque al narrador no le interesa mostrar algo en ese momento y para mostrarlo más adelante.

Así pues tenemos dos tipos de elipsis:

La lingüística, la que nos permite suprimir algún elemento del discurso sin contradecir las reglas gramaticales. Que en el caso del lenguaje del cine es la tradicional supresión del tiempo innecesario.

La retórica, la supresión de alguna parte del discurso con intenciones dramáticas (también conocida como elipsis diegética, porque altera el relato).

Mostramos un ejemplo de la elipsis retórica:

Elipsis retórica

En esta agridulce historia contemporánea que nos regaló Marco Ferreri con guión de Rafael Azcona, el uso de los planos secuencias es recurrente. Este fragmento oculta, intencionadamente, cierta información que enseguida desvela. José Luis López Vázquez discute con Mary Carrillo sobre la conveniencia o no de casarse con “la vieja” para heredar el pisito y poder casarse. Los dos avanzan en la noche, en un momento dado se detienen, y él le dice: “Me caso y la mato”. Justo ahí la cámara vuelve a retroceder para abrir el plano y mostrar que están al lado de un puesto callejero y hay una señora pegada a ellos que ha escuchado perfectamente la conversación. El efecto que consigue Ferreri es la sorpresa que provoca la risa al mostrarnos una situación tragicómica. Una delicia de secuencia, más aún cuando al principio el cojo les grita: “Miren, con una sola pierna”. Recupera el esperpento, porque aún mostrando lo trágico, el espectador no puede hacer más que sonreír. Genial, sin duda.

Por cierto, como dirían en la prensa, de “rabiosa” actualidad el tema del pisito y los realquilados.

La elipsis narrativa es más común y se da en todas las películas, salvo las del primer cinematógrafo.

Sugerimos ver Zombies Party, la secuencia del despertar de Shaun (Simon Pegg), casi al principio de la película.

Edgar Wright tiene por costumbre realizar elipsis narrativas muy ágiles y eficaces, porque en cuatro o seis planos muy breves, apoyándose en una ráfaga sonora que da agilidad, hace una excelente transición temporal de la secuencia.

Cuando el amigo le pregunta: “¿No vas a trabajar?” El director nos muestra una sucesión de planos de corta duración, todos con un zoom in: el personaje bajándose la cremallera, tirando de la cisterna, el agua de la cisterna, el personaje cepillándose los dientes, lavándose las manos y colocándose bien la placa de vendedor. 6 planos ágiles que nos sirven para decir que el personaje se ha vestido, se ha aseado y ya está listo para ir a trabajar. Solucionamos un tiempo que, de otro modo, mostrando todo el proceso, duraría minutos.

Poco después vuelve a realizar una elipsis relacionada con el desayuno. En 4 planos resuelve todo el proceso de preparación de un desayuno: Abriendo cajón de la cocina y cogiendo un cuchillo, untando la mermelada en una tostada, sacando la cucharilla del café, metiendo la garrafa de leche en el frigorífico. Y una vez más usando zoom in y ayudándose de un efecto sonoro que agiliza la acción, ya de por sí agil con planos que duran tan poco.

Posteado por: Joaquín Blanes | octubre 3, 2008

Fuera de campo

Mostrar o sugerir, he ahí la cuestión. Ernst Lubitsch era un maestro de la sugerencia. Prefería que el espectador imaginara lo que sucedía fuera de campo mientras mostraba un plano vacío. En Lo que piensan las mujeres (casposa traducción de That Uncertain Feeling, aquel sentimiento incierto) la secuencia en la que Alexander Sebastian, un pianista tarado y arrogante, y Mrs. Baker, una mujer insegura, consuman el adulterio con un timorato beso se produce fuera de campo, un modo cortés y singular para evitar cualquier tipo de censura. La secuencia nos regala una manera delicada de sugerir una infidelidad.

Posteado por: Joaquín Blanes | octubre 3, 2008

Transición 2

En esta ocasión la transición es breve y sencilla pero muy efectiva. Por corte, pasamos de la noche a la mañana con un raccord de acción que hace que la transición resulte más atractiva. En esta ocasión es Anna Paquin (la niña de El piano) un poco más crecida.

Posteado por: Joaquín Blanes | octubre 3, 2008

Transición

Desde que el cine es cine, y la elipsis se convirtió en una excelente arma arrojadiza para suprimir periodos innecesarios de la acción, existen las transiciones. Los fundidos a negro, los delicados encadenados, las horribles cortinillas de Star Wars, etc. Pasar de una secuencia a otra puede ser un ejercicio de inventiva muy eficaz. En este mismo blog encontraréis el excelente juego de transiciones que Jonn-ho Bong realiza en The host (película muy recomendable), enlazando tres acciones paralelas de un modo muy imaginativo y eficiente. Otra excelente transición es la que sucede en este episodio de Mentes criminales (Criminal Minds), después de que a Penelope Garcia (sin tildes en inglés) le disparen, intenta recordar lo sucedido, para ello el realizador de este episodio se sirve de la espalda de los personajes para hacer un fundido a negro y retroceder hasta la escena en la que se encuentra con su agresor. Un flashback que, además, para darle más presencia dramática e implicar todavía más a los protagonistas en la historia, los hace aparecer en el flashback, mezclando así dos secuencias de distinto tiempo. No tiene desperdicio. Sirve observar este tipo de transiciones para ponerlas en práctica alguna vez. La esencia de fundir a negro con la espalda de un personaje no es, ni mucho menos, un elemento nuevo en el cine, ya Hitchcock lo hizo en La soga por necesidades técnicas (ver secuencia más en entradas antiguas).

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